Tema 16 · Permiso B
Accidentes de tráfico

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La mayoría de los accidentes puede evitarse. El factor humano interviene en 70–90 de cada 100; el estado de la carretera en 10–35, y los fallos del vehículo en 4–13. La velocidad, alcohol, distracciones, lluvia, curvas y averías elevan el riesgo. Revisa el vehículo, reduce la velocidad y deja más distancia cuando sea necesario.

La mayoría de los accidentes mortales ocurre fuera de poblado y en rectas; hay menos en autopistas y autovías. Aumentan en Semana Santa, diciembre y verano, fines de semana y festivos, sobre todo de madrugada; durante el día, en horas de entrada y salida del trabajo. En ciudad son frecuentes los atropellos.

Los accidentes causan muertes y lesiones, daños materiales y ambientales, y requieren primeros auxilios, atención sanitaria, rehabilitación, adaptaciones, policía y bomberos. También generan costes para seguros y servicios; afectan a toda la sociedad.

Un atropello puede causar lesiones graves, especialmente fuera de poblado por la velocidad. El riesgo aumenta si hay obstáculos que ocultan al peatón. Cruza por pasos y con semáforo verde, usa los espacios peatonales, espera en la acera y mira antes de cruzar.

Modera la velocidad, respeta los semáforos y cede cuando los peatones tienen prioridad. Ten cuidado junto a coches aparcados, autobuses escolares, salidas de garaje, zonas de ocio y peatones distraídos. No estaciones en aceras ni pasos peatonales; extrema la precaución con lluvia y marcha atrás.

Los niños son más bajos, ven menos carretera, prestan menos atención y conocen menos las normas; muchos atropellos ocurren al salir de la escuela. Las personas mayores pueden oír peor, calcular la velocidad con dificultad, distinguir peor los semáforos u orientarse, y enfrentarse a calles oscuras, bordillos altos u obstáculos. Acompañadas suelen ser más prudentes.

El riesgo es elevado entre 15 y 29 años, sobre todo en ciudades, trayectos de trabajo y zonas de ocio, en verano, Navidad, fines de semana y de noche. Influyen exceso de velocidad, alcohol o drogas, incumplir normas, poca experiencia, competir, correr riesgos y no usar cinturón o casco.

Algunas personas mayores pueden prestar menos atención, tardar más en reaccionar, ver u oír peor o tomar medicamentos que afecten a la conducción. Si sufren un accidente, pueden tener lesiones más graves y menos posibilidades de sobrevivir.

Las bicicletas son frágiles y difíciles de ver. Hay más accidentes ciclistas en ciudad, pero más muertes en carretera, a menudo en rectas o cruces. Pueden influir distracciones, giros o prioridades incumplidas tanto del ciclista como de otros conductores.

Deja espacio y separación lateral suficiente al adelantar; no adelantes si se acerca un ciclista en sentido contrario. Extrema la precaución con mal tiempo, junto a vehículos aparcados y zonas de ocio. No uses el claxon cerca para no asustarlo.

Son más frágiles y menos visibles; los choques frontales y laterales al adelantar son frecuentes, especialmente en ciudad. No llevar casco agrava las consecuencias. Pueden influir distracciones, invasiones de carril y no respetar la prioridad.

Antes de cambiar de carril, comprueba que no se acerca una bicicleta o motocicleta. No circules a su lado: adelanta con seguridad o quédate detrás. Guarda distancia, respeta su prioridad y aumenta la precaución con mala visibilidad.

Atiende a las víctimas o pide ayuda, evita nuevos daños y ayuda a restablecer la seguridad. Explica lo ocurrido a las autoridades, facilita tus datos y los del vehículo si conducías. Si no puedes ayudar o ya llegaron los agentes, sigue circulando para no estorbar.

Es delito no ayudar a una víctima cuando puedes hacerlo sin ponerte en peligro, no avisar para que acudan los servicios o causar un accidente y huir.

El manual distingue la muerte inmediata en los primeros segundos, la llamada hora de oro durante la primera o segunda hora —cuando la reanimación puede ser decisiva— y la mortalidad tardía, días o semanas después.

Sigue el orden Proteger, Avisar y Socorrer. Actuar con rapidez y método ayuda a salvar vidas, evitar que el accidente se agrave y reducir daños; el manual destaca los primeros diez minutos.

Protégete, protege a las víctimas y señaliza la zona para evitar nuevos choques y guiar a emergencias. Detén el vehículo en lugar seguro sin bloquear el acceso, apaga el motor, enciende las luces de emergencia y ponte el chaleco antes de salir. Valora la situación, asegura los vehículos y no fumes ni enciendas fuego.

Reúne datos útiles, como si hay fuego y cuántas personas están heridas, y llama al 112. Sin móvil, usa un poste SOS. Quédate en el lugar hasta que lleguen las autoridades. Algunos vehículos usan eCall para avisar automáticamente al 112.

Acompaña a los heridos. No los muevas salvo que corran peligro, protege el cuello, no quites el casco y afloja la ropa apretada. No des medicamentos, comida ni bebida ni pongas pomadas o alcohol. Abrígalos y dales apoyo. Si es imprescindible mover a alguien, coordina a tres personas y mantén alineados cabeza, cuello y cuerpo.

Pregunta si responde. Si lo hace, no lo muevas; comprueba otras lesiones y vigílalo. Si no responde, comprueba la respiración durante 10 segundos mirando el pecho y escuchando o sintiendo el aire. Si está boca abajo, ponlo boca arriba y abre la vía respiratoria con cuidado.

Si respira normalmente, comprueba otras lesiones y permanece a su lado; si debes dejarlo, colócalo de lado. Si no respira normalmente, inicia la reanimación cardiopulmonar siguiendo las indicaciones oficiales de emergencias y continúa hasta que llegue ayuda.

Tras comprobar consciencia y respiración, busca hemorragias, quemaduras y fracturas. Una hemorragia es una pérdida importante de sangre y puede causar shock. No extraigas un objeto clavado.

Presiona con una gasa o tela lo más limpia posible. No retires las capas empapadas y eleva el brazo o pierna afectado. Si no funciona, el manual describe comprimir la arteria principal. Reserva el torniquete para hemorragias graves en extremidades cuando fallen los otros métodos y deja su retirada al personal sanitario.

Una hemorragia interna puede causar respiración rápida y superficial, pulso débil y rápido, piel pálida con sudor frío o confusión: pide ayuda urgente. Si hay vómitos, coloca de lado. Ante sangre por nariz, boca u oído, no tapones la salida; si sale por el oído, cubre con una gasa sin presionar.

No toques la zona ni retires ropa pegada. Enfría con agua, no pinches ampollas y cubre con un vendaje limpio y húmedo. No unas dos zonas quemadas. Eleva la extremidad; da agua solo si está consciente, no vomita y no tiene otras lesiones.

Puede haber dolor intenso, hinchazón, deformidad o dificultad para mover la zona. Una lesión de columna puede reducir el movimiento y la sensibilidad. Inmoviliza la zona, evita que la mueva y cubre cualquier herida.

Espera a la ambulancia. El manual contempla trasladar sin esperar si el lugar está aislado y no se puede pedir ayuda, o si emergencias tardará más de 30 minutos y la persona está inconsciente o tiene una hemorragia incontrolable. Si se traslada, que pueda ir tumbada y conduce con suavidad.
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