Tema 15 · Permiso B
Mecánica y mantenimiento del vehículo

Tema 15 · Permiso B
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Los ocho sistemas del vehículo son alimentación, electricidad, lubricación, refrigeración, transmisión, dirección, suspensión y frenado.

Lleva aire y combustible al motor. El filtro limpia el aire; revísalo y límpialo más en verano y al circular por caminos polvorientos. Si está sucio aumenta el consumo y si está muy sucio o roto puede producir humo negro.

El sistema eléctrico permite arrancar y alimenta luces y otros elementos. La batería aporta la energía necesaria; mantenla limpia, seca y bien sujeta.

El circuito de encendido produce la chispa de las bujías; revísalas y cámbialas cuando sea necesario. El circuito de carga alimenta los sistemas y recarga la batería mediante el alternador, que se mueve con una correa que debe revisarse. Comprueba el alumbrado y cambia las lámparas que iluminen poco.

El aceite reduce el roce y desgaste del motor. La varilla indica el nivel y el manómetro o testigo controla la presión. Si se enciende el testigo, detente hasta conocer la causa. Comprueba el nivel con el motor parado y frío: debe estar entre mínimo y máximo.

Hay aceites minerales, sintéticos y semisintéticos. Los sintéticos resisten mejor el frío y el calor, protegen el motor, necesitan menos cantidad y duran más.

El aceite se vuelve más líquido al calentarse y más espeso al enfriarse. Conviene que fluya en frío y conserve espesor con el motor caliente. Los aceites multigrado se adaptan a ambas temperaturas: en 10W/40, 10W describe el comportamiento en frío y 40 el de alta temperatura.

Rellena por el tapón correspondiente. Cambia periódicamente aceite y filtro con el vehículo recto y el motor parado y caliente. Evita derrames y recoge el aceite: contamina. El humo blanco azulado puede indicar exceso de aceite.

El refrigerante absorbe calor del motor, se enfría en el radiador y vuelve impulsado por la bomba de agua. Revisa correas y circuito; con el motor frío, el nivel debe estar entre mínimo y máximo. Antes del invierno, comprueba que el líquido no vaya a congelarse y dañar el sistema.

El vapor blanco al arrancar, especialmente con frío, puede ser normal. Si aparece cuando el motor ya está caliente y lleva un rato en marcha, puede indicar una avería.

Lleva la fuerza del motor a las ruedas: tracción a las delanteras, propulsión a las traseras y tracción total a todas. La primera marcha transmite más fuerza y es la más lenta.

Transmite el giro del volante a las ruedas delanteras. Señales de fallo: cuesta girar, el volante está flojo o vibra, el vehículo se desvía en recta o los neumáticos se desgastan pronto; puede relacionarse con la presión o el equilibrado de las ruedas.

Ayuda a girar con menos esfuerzo. La dirección progresiva facilita el giro a poca velocidad y ofrece más resistencia al aumentar la velocidad para mejorar el control.

Mantiene los neumáticos en contacto con la vía, conserva la estabilidad y mejora la comodidad. Una avería puede hacer que el coche cabecee o se balancee, se noten baches y viento, se gasten los neumáticos o las luces oscilen.

Reduce la estabilidad, especialmente en curvas y con viento; aumenta el riesgo de aquaplaning, alarga la frenada en mojado, empeora el ABS, acelera el desgaste de otras piezas y puede deslumbrar con luces que se mueven.

El pedal transmite fuerza por el líquido de frenos a las pastillas o zapatas. Revisa que el líquido esté entre mínimo y máximo y en buen estado, y que las pastillas o zapatas no estén gastadas. Comprueba la presión de los neumáticos al menos una vez al mes y antes de salir, mira el dibujo y el desgaste, y lleva una rueda de repuesto algo más inflada.
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