Tema 3 · Permiso B
El estado del conductor
Lee cada tarjeta y avanza con las flechas, deslizando el dedo o usando ← / → en el teclado.
Tema 3 · Permiso B
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Para conducir necesitas estar en buenas condiciones físicas y psicológicas, tener formación suficiente para manejar el vehículo y comprender las normas de circulación.
La vista aporta la mayoría de la información: permite ver el estado de la carretera, las señales, la distancia y la velocidad de otros vehículos, además de lo que ocurre delante, a los lados y detrás.

Es el tiempo entre ver u oír algo y reaccionar. Por ejemplo, desde que ves un semáforo en rojo hasta que paras el coche.
La fatiga, el sueño, la edad avanzada, oír o ver mal, las enfermedades, algunos medicamentos, el alcohol y las drogas pueden alargarlo. También influyen comer mucho antes de conducir, el calor dentro del vehículo, un estado de ánimo alterado y prestar poca atención.

Es uno de los principales riesgos de accidente. Puede ser física, cuando produce sensación de cansancio, o psicológica, cuando cuesta más concentrarse.

Mucho tráfico, mal estado del suelo, no conocer el recorrido y condiciones difíciles como lluvia, niebla, nieve o demasiado calor.

Mucho calor en el interior (la temperatura adecuada es de unos 23 °C), conducir de noche con poca iluminación, un vehículo en mal estado o ruidoso y un asiento incómodo.

Conducir muchas horas o descansar poco, mantener mucha velocidad, tener sueño, haber bebido alcohol o encontrarse mal, hacer recorridos largos de noche sin costumbre, tener poca experiencia o adoptar una mala postura.

Si aparecen estas señales, debes dejar de conducir:

Muchos accidentes están relacionados con conducir con sueño. No hace falta quedarse totalmente dormido: sus síntomas aparecen antes.
Puede aparecer por dormir menos o peor de lo habitual, cambiar los horarios de sueño, circular por carreteras con poco tráfico, tomar alcohol o medicamentos, tener enfermedades relacionadas con el sueño, conducir de madrugada o hacerlo al mediodía después de comer.

Debes dejar de conducir si te cuesta mantener la cabeza recta o los ojos abiertos, ves borroso, bostezas mucho, pierdes la concentración, te distraes, estás inquieto o irritable, o no recuerdas los últimos kilómetros.
También son señales salirte del carril, no fijarte en las señales o en una salida y acercarte demasiado al vehículo de delante.

Detén el vehículo en un lugar seguro y duerme entre 20 y 30 minutos.
Descansa entre 20 y 30 minutos cada 2 horas o cada 200 kilómetros, aunque no sientas fatiga ni sueño.
Obedece sus avisos. Sus sensores reconocen cansancio o riesgo de sueño y pueden avisar con una luz, un sonido o una vibración en el volante para que pares.

Beber alcohol es muy peligroso al conducir, aunque sea poca cantidad. Pasa a la sangre y afecta especialmente al cerebro y a la vista; es causa de muchos accidentes.
La tasa se expresa en gramos por litro de sangre o en miligramos por litro de aire espirado.
El límite depende del permiso de conducir y del vehículo. La única tasa segura para conducir es 0,0: no beber alcohol.

Como máximo, 0,15 mg por litro de aire o 0,3 g por litro de sangre. Incluye vehículos de mercancías de más de 3.500 kg, de más de 9 personas, que transportan menores, de urgencias o cargas peligrosas.

Como máximo, 0,25 mg por litro de aire o 0,5 g por litro de sangre.
El alcohol no afecta a todas las personas de la misma forma.

Da una falsa seguridad, aumenta la exposición a riesgos y las infracciones, y puede provocar conductas agresivas o impulsivas.
Hace que se vean peor señales y semáforos, se calculen mal las distancias, se perciba menos lo que ocurre a los lados y aumenten los deslumbramientos y las distracciones.
Dificulta coordinar el cuerpo, alarga el tiempo de reacción y aumenta la probabilidad de tomar malas decisiones o no saber cómo llevarlas a cabo.
Consumir drogas antes de conducir es muy peligroso: una de cada diez personas que mueren en un accidente de tráfico había consumido drogas antes de conducir.

Puede cambiar la percepción del entorno y los colores, empeorar el cálculo de distancias y la concentración, retrasar la reacción y causar sueño.
Puede aumentar la impulsividad y la agresividad, reducir la sensación de peligro, hacer más peligrosa la conducción, alterar la percepción y reducir la concentración.
Puede causar alucinaciones, sensibilidad a la luz, visión borrosa, falta de concentración, depresión o ansiedad y fatiga cuando pasa el efecto.
Puede producir alucinaciones, agresividad, ansiedad e incluso pánico.
Pueden reducir la paciencia y la sensación de peligro, y causar comportamientos impulsivos o violentos. Retrasar la fatiga y el sueño puede hacer que aparezcan de golpe cuando pasa el efecto.

Conducir después de beber o consumir drogas está prohibido y castigado: puede implicar una multa e incluso prisión.
El agente pide soplar en un dispositivo. Si da positivo o hay signos de haber bebido, repite la prueba para confirmarlo.
Se recoge una muestra de saliva y se introduce en un dispositivo.
Puedes pedir que te hagan un análisis de sangre.

Se considera una falta muy grave. Puede conllevar una multa, perder entre 4 y 6 puntos y perder temporalmente el permiso. Si se pone en peligro la vida de otras personas, puede haber prisión.

Deben hacerlas los conductores que sufren un accidente, muestran síntomas de haber consumido alcohol o drogas, han sido denunciados por una infracción o pasan por un control preventivo.

Algunas enfermedades y medicinas reducen las capacidades necesarias para conducir. Consulta al médico si puedes conducir mientras tienes una enfermedad o tomas una medicación; el Centro Médico de Reconocimiento de Conductores también puede orientarte.

Conduce con las ventanillas cerradas y el aire acondicionado suave; mantén limpios el vehículo y la ventilación. Evita mezclar alcohol y medicamentos o hacer viajes largos, usa gafas de sol, evita amanecer y zonas húmedas, y no tomes medicación sin receta.
Evita conducir en las fases de más estrés o si tomas medicación contra él. Busca ayuda para reducirlo.
No uses drogas ni alcohol para mejorarla. Toma solo la medicación recetada, sigue el tratamiento con especialistas y evita conducir en los períodos más intensos.

Se usan para disminuir o quitar el dolor. Pueden causar sueño, vértigo y falta de concentración.
Se usan para calmar la tos. Pueden causar cambios de humor y pérdida de reflejos.
Se usan para tratar alergias. Pueden causar sueño, depresión y pérdida de reflejos.
Se usan para tratar depresión, ansiedad y trastornos del sueño. Pueden causar sueño, pérdida de reflejos, mareos, visión borrosa y confusión.



La motocicleta no tiene una carrocería que te proteja en un accidente. Usa un traje de piel o material parecido, bien ajustado; guantes de piel con protección; botas fuertes que sujeten el pie y el tobillo; y ropa de colores vivos.

Una distracción ocurre cuando quien conduce se fija en algo dentro o fuera del vehículo que no tiene que ver con conducir, como coger el móvil o mirar un escaparate.
Son más frecuentes entre conductores de 18 a 25 años y mayores de 70, cuando viajan varias personas, en verano, durante viajes de fin de semana y de día, y más en carretera —especialmente autopistas y autovías— que en ciudad.

Quienes fuman al conducir sufren el doble de accidentes que quienes no fuman.

Llevar un móvil puede ser útil ante una avería o emergencia, pero usarlo mal multiplica por cuatro el riesgo de accidente.
La conversación desvía la atención; se calculan peor las distancias y se pueden pasar por alto señales, salirse de la carretera o invadir el sentido contrario. Sujetar el teléfono con la mano o el hombro dificulta manejar el volante y puede causar desorientación y pérdida de la noción del tiempo.

Calculan en tiempo real la ruta entre dos lugares, ayudan a orientarse y recalculan el recorrido si te equivocas.
Fin del tema
Tu avance se guarda automáticamente mientras recorres las tarjetas o escuchas el tema.